¿Qué es la Ley de Parkison?

La Ley de Parkinson fue creada por el británico Cyril Northcote Parkinson en el año 1957. Dicha ley se puede resumir muy fácilmente en una sola frase:

“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine” (Ley de Parkinson)

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¿Qué significa esta afirmación? Pues que cuanto más tiempo tienes para realizar una tarea, más tiempo tardas en llevarla a cabo. Esto hace que a mayor tiempo menor sea el esfuerzo y la motivación para llevar a cabo dicha tareas. Es más, hay un tiempo que no es estrictamente productivo, sino mental, es decir, es todo el tiempo que inviertes pensando en las tareas que debes realizar sin llegar a realizarlas. Incluso en muchas ocasiones lo que sucede es que pensamos más en la tareas que deben realizarse que el tiempo que necesitas para realizar la tareas en sí.

Otro de los grandes peligros de la Ley de Parkinson también tiene que ver con que cuanto más se dilate en el tiempo una tarea, más probabilidades habrá de que esta tarea aumente en su complejidad. Además de aumentar su complejidad, en ocasiones puede llegar a implicar a terceras personas por lo que la tarea que debía ser individual se comparte y se multiplica con el peligro que ello conlleva.

La Ley de Parkinson y el valor del tiempo en la actualidad.

Uno de los grandes errores de la cultura actual es la concepción errónea que se tiene de la administración del tiempo. La sociedad está actualmente diseñada para hacerte creer que cuanto más tiempo le dediques a una tarea, la tarea estará mejor ejecutada. Pues bien, esta concepción en la mayoría de los casos es completamente errónea.

¿Qué responsabilidad tenemos los profesores respecto a la Ley de Parkinson?

Como docente puedes enseñar a combatir la Ley de Parkinson para que tus alumnos mejoren su productividad y puedan transformar el tiempo y dedicarlo a aficiones y pasiones que desarrollen su personalidad. De lo que se trata es de replantearnos los tiempos que asignamos a las tareas encomendadas, es decir, cuanto más tiempo demos para la realización de una tarea, más improductivo será el trabajo de los alumnos. Aquí van algunas preguntas para que reflexionemos sobre ellas:

¿Por qué dar un mes para leer un libro cuando puede leerse en unas pocas tardes?

¿Por qué dar una semana para entregar un proyecto cuando la realización de dicho proyecto puede ejecutarse en una o dos tardes?

¿Por qué dar tres días para hacer unos ejercicios que pueden realizar en menos de una hora?

Si nos fijamos en estas tres preguntas nos habremos dado cuenta de que un altísimo porcentaje de los alumnos lee el libro entero la noche anterior, acaba el proyecto a altas horas de la noche del día anterior a su entrega y realiza los ejercicios minutos antes de que empiece la clase (en muchas ocasiones no hace ni tan siquiera los ejercicios, sino que los copia directamente de un compañero).

Esto demuestra que la motivación y el tiempo van intrínsecamente ligados a la realización de una tarea, es decir, la motivación para realizar una tarea siempre es máxima cuanto más se acerca el plazo para su finalización o entrega.

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Esto hace que:

Debemos fijar una fecha de entrega concreta y muy estricta. Los alumnos necesitan que alguien les marque límites para la realización de sus tareas porque los estudiantes son unos pésimos administradores del tiempo.

Debemos enseñar a los alumnos a trabajar por objetivos y por tiempos, es decir, hacer que se acostumbren a aprender o memorizar algo, por ejemplo, en un tiempo límite. Para ello podemos usar una técnica muy interesante que se denomina la Técnica Pomodoro.

Enseñarles que los tiempos de descanso también son limitados y deben ser proporcionales al tiempo al que se le dedica a una tarea. En la Técnica Pomodoro, por ejemplo, cada 25 minutos se puede descansar 5 minutos. En este sentido es importante que el tiempo de descanso hagan algo que no tenga nada que ver con la tarea que estén realizando (comer unos frutos secos, salir a la terraza y estirar las piernas, sentarse en el sofá y cerrar los ojos, poner una canción que les guste).

¿Qué beneficios aporta vencer la Ley de Parkinson para los alumnos?

Vencer la Ley de Parkinson es vencer la administración del tiempo. La lección que aprendan los alumnos en las clases será una lección que podrán aplicar al resto de tareas que realizarán a lo largo de su vida, independientemente de si son tareas relacionadas con su trabajo o con su vida personal. Vencer la Ley de Parkinson es vencer la batalla del tiempo, es conseguir transformar el tiempo para disponer de más tiempo al que poder dedicar a aquellas actividades que realmente hacen felices a las personas. Enseñando a vencer la Ley de Parkinson conseguiremos que los alumnos:

  • Aumenten su productividad.
  • Se den cuenta del valor del tiempo.
  • Eviten la procrastinación. Para saber más sobre el concepto procrastinación te remito al siguiente enlace.
  • Aumenten su atención y concentración en la realización de tareas.
  • Mejoren su autoestima al mejorar sus resultados académicos.
  • Consigan tener más tiempo para hacer aquello que les apasiona y les llena de felicidad.

La Ley de Parkinson. A modo de conclusión.

Ahora que sabemos algo más sobre la Ley de Parkinson es el momento de aplicarlo al trabajo y a la vida personal. En este sentido me gustaría insistir en un aspecto que me parece clave y que no tiene que ver con la relación tiempo-esfuerzo. Personalmente creo que hay otro factor determinante en la realización de una tarea y es el tiempo que le dedicamos a pensar en esa tarea. Un tiempo que en la mayoría de los casos implica un desgaste enorme y que en ocasiones puede provocar miedo, frustración y angustia. Es por ello que cuanto más se acorten los tiempos para realizar una tarea, menor será la preocupación y la angustia que esa tarea conllevará. Por ejemplo:

  • Llamar a una operadora para dar de baja algún servicio.
  • Preparar la fiesta de aniversario de tu hijo.
  • Comprar un regalo para tu pareja.
  • Preparar un examen de tu asignatura.

Estos son ejemplos de tareas cotidianas que pueden durar el tiempo que les queramos dar. Cuanto más duren, más vamos a pensar en ellas. Es más, durarán más si no somos capaces de ponerles una fecha límite.

Vencer la Ley de Parkinson es vencer la procrastinación, es vencer la batalla del tiempo para disponer de más tiempo. Un tiempo en el que tu mente dejará de tener preocupaciones, remordimientos y angustias para dar paso a los proyectos, sueños y ambiciones que conseguirán, sin duda, arrancar la mejor de tus sonrisas.

Hoy más que nunca ha llegado el tiempo de ser los dueños de nuestro tiempo.

La semana laboral de 4 horas, Tim Ferriss

El principio 80/20: El secreto de lograr más con menos, de Richard Koch

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